Hay un dicho elitista, comentado en la clase alta colombiana – de pésimo gusto – que dice que los ricos colombianos quisieran ser ingleses, los clase media quisieran ser gringos y los pobres quisieran ser mexicanos. No hace falta recalcar lo clasista que ese dicho es, pero apunta un hecho evidente: en el inconsciente colectivo colombiano, México es el país de referencia en el contexto latinoamericano; o al menos así ha sido históricamente.
Las relaciones colombo-mexicanas son de antaño. Por citar 2 ejemplos, México es el primer país del mundo con el cuál establecimos un acuerdo comercial para eliminar aranceles; y a su vez México fue durante el siglo XX el país del cual recibimos más entretenimiento – comedias, novelas, juegos, tradiciones, música, deportes – sólo superado por su poderoso vecinos del norte. Por tal motivo, las situación de este país debe ser entendida y comprendida por Colombia, en la medida que la situación de cada nación tiene efectos en la otra.
Hoy en día México vive momentos históricos; la violencia del narco, el mediocre crecimiento económico, la pobreza arraigada, las prácticas monopólicas y sobre todo la corrupción han generado un estado de convulsión social en el país, sólo comparable en el último tiempo al movimiento estudiantil de 1968.
¿Cuándo se jodió México? – Parafraseando a Javier Aguirre – pues hay muchas respuestas; los 70 años de dictadablanda del Partido Revolucionario Institucional PRI generaron un desarrollo económico y estabilidad social a mediados del siglo XX, pero posteriormente genero una corrupción sin límites provocada por el poder descomunal que ostentaban. El colofón de esa situación de desastre fueron las crisis económicas de 1982 y 1994; la primera ocasionada por el desmadre bancario – tan tristemente conocido por todo el mundo – y la segunda por el consistente desfalco de las finanzas mexicanas a cargo del Presidente Carlos Salinas de Gortari, quién valga decir, fue electo en medio de un fraude descomunal.
¿Y qué debe hacer México para desjoderse? Desde mi perspectiva: TODO! México es el único país de América Latina – junto a Colombia y Haití – que es gobernado por una minoría poderosa y oscura que ha detentado el poder ininterrumpidamente durante los últimos 100 años. El primer paso que México debe dar para desarrollar sus condiciones naturales a plenitud es romper las prácticas monopólicas: el gigantismo estatal de PEMEX, las ventajas escandalosas de Carlos Slim y su emporio de América Móvil así como el duopolio con el que Televisa y TV Azteca manejan la televisión mexicana son el primer impedimento para que la inversión de quiénes no hacen parte de la rosca puedan ser inyectados en la economía mexicana, generando competitividad y empleo. Pero el elemento fundamental del desarrollo es la educación, de su calidad depende el éxito o fracaso a largo plazo del país, y en el caso de México ésta no puede estar en peores manos. Elba Esther Gordillo conocida como “La Maestra” es la Presidenta del Sindicato más poderoso y numeroso de América, el de los trabajadores de la educación, véase maestros.
Esta señora, que es presidente vitalicia del sindicato, ha manejado a su antojo la educación pública de México con el único propósito de enriquecerse y enriquecer a sus amigos, a costas de empobrecer la calidad de la educación que se le brinda a millones de niños y jóvenes.
Pero para que pueda haber desarrollo en México no basta sólo con acabar con los monopolios. La condición sine qua non para el desarrollo es desterrar la relación entre el narco y los partidos políticos, en síntesis la corrupción, y México es en esta materia experto. El rosco grama de la corrupción mexicano no tiene parangón. Cada uno de los nombres que he mencionado en esta columna están tristemente relacionados. La masacre de los estudiantes en Tlatelolco en 1968 fue ordenada por el Presidente Gustavo Díaz Ordaz, del PRI. De su mismo partido es José López Portillo responsable de la crisis bancaria de 1982, el cuál perpetró el fraude electoral del 88 en el cual salió elegido su mano derecha Carlos Salinas de Gortari, responsable a su vez del Tequilazo o crisis financiera mexicana de 1994. Carlos Slim, aprovechándose primero de la ruina mexicana de 1982 y de las privatizaciones - onerosas para México- perpetradas por Salinas, construye su emporio, esto es, en medio de una oscura connivencia con todo el aparato del PRI; de igual manera actúa la familia Azcárraga Jean, dueña de Televisa la cuál no duda en apoyar una y otra vez en cada elección a los candidatos del PRI. Y La Maestra qué, también tiene algo que ver? Pues sí, Elba Esther, quién desde joven militó en el PRI accedió a dicho cargo con la complacencia de Salinas, estableciendo una relación de mutuo beneficio.
Pero las peores conductas del PRI han sido con el narco. En una imagen sintetizo todo lo que tengo que decir frente a ello:
Hacen faltas más pistas? Cuál es el verdadero problema de México? El verdadero problema de México es el PRI. Es ese partido que ejerce un poder oscuro, mañoso y tramposo manipulando México a su antojo. El PRI maneja el país como si fuera su finca, y cree que los ciudadanos son peones insignificantes y sacrificables en su ajedrez de poder.
Y los mexicanos tienen la posibilidad este 1 de julio de decirle al PRI que #novolverán. Que su historial de violencia, masacre y corrupción del pasado, lo recuerdan los mexicanos del presente. Este 1 de julio, se juegan la vida los mexicanos, en sus elecciones presidenciales.
Mateo Castaño Sierra (@matecastano)
Yo sí tengo que salir en defensa de ese comentario que llaman elitista. No es un mero chiste clasista, sino la elaboración humorística de una crítica fortísima al desarraigo de los colombianos. Lo que refleja en el fondo es una preocupación por la ruptura identitaria y social de nuestro país. Ese "comentario elitista" fue pronunciado por uno de los críticos más implacables contra el elitismo y los asuntos viles del poder de nuestra historia: hablo de Jaime Garzón. Sí, él fue el autor de ese comentario de "pésimo gusto" que pronunció en la memorable conferencia de la Universidad Autónoma del Valle en 1997. Su lucha contra el elitismo le costaría su vida dos años después.
ResponderEliminarLes dejo la conferencia http://www.youtube.com/watch?v=xTJI8gf3K7g el comentario de mal gusto está a partir del minuto 9.
Andrés Gracias por comentar; mi opinión: Aunque los aportes de Jaime Garzón tienen relevancia y respeto, creo que él terminó siendo parte de esa cultura elitista que "aparentaba" odiar. Los últimos años de su vida, cuando ya era un cómico y opinante destacado, su vida era opulenta. No reconozco en él deseos de combatir la inequidad de la sociedad, más bien, sólo hace un análisis ¿crítico? de la misma, sin dar el paso al hacer. Desde mi punto de vista, Garzón es parte de esa élite que ha gobernado y gobierna el país.
ResponderEliminarBueno, a decir verdad yo no creo que uno tenga que ser pobre para poder criticar con autoridad moral a la clase elitista. Además, a mí sí me parece fundamental el papel que desempeñó Garzón en la lucha contra la iniquidad: levantar la voz y evidenciar a los colombianos, mediante el recurso del humor, nuestros problemas más graves. No por nada fue asesinado por un grupo narcoparamilitar con la complicidad de agentes de los organismos de seguridad del Estado. Veían en él una amenaza al status quo que ha reinado en nuestro país.
ResponderEliminarHacer opinión política y análisis de la situación no son cosas vanas; son el primer paso para lograr una sociedad más benévola. Levantar la voz es hacer mucho, muchísimo. Más aún en un país donde opinar como lo hizo él, es pactar una cita con la muerte.
Para mí es un placer leer y comentar las entradas de este blog, e intentar contribuir así sea desde lo poco a un buen espacio de debate.
Por último, los invito a leer un artículo que escribí a propósito de la importancia del humor en la opinión política. El artículo se llama "El humor es una cosa muy seria", publicado en "Opinión a la plaza" http://opinionalaplaza.blogspot.com/2012/02/el-humor-es-una-cosa-muy-seria.html