El
31 de julio del presente año se llevó a cabo en las instalaciones de la
Universidad EAFIT la unión de Antioquia Visible y Congreso Visible.
La
iniciativa que surgió en la Universidad de los Andes inspiró a los ‘paisas’ a
adelantar un seguimiento a cada uno de los congresistas antioqueños que fueron
electos para los periodos actuales de Cámara de representantes y Senado de la
República.
De
este evento se pueden sacar unas cuantas conclusiones que quiero sacar a
colación:
En
primer lugar, quedó demostrado el afán de los legisladores colombianos por
empezar sus próximas campañas políticas haciendo monumentos y estatuas a cuanto
empresario aparezca. Las condecoraciones son el principal motivo por el cual se
reúne el Congreso actual, y los temas de control político y legislación seria
quedan rezagados. Hoy en día es más importante hacerle un reconocimiento a los ‘doctores’
que manejan el capital privado del país que una reforma a la justicia seria,
sin micos y bien pensada.
En
segundo lugar quisiera destacar un calificativo muy interesante que se le dio a
los honorables parlamentarios: ‘reformistas’. Y esto es completamente cierto,
tenemos un congreso excesivamente reformista, un Congreso aficionado a cambiar
la Constitución política pactada por todos los colombianos en el 91, en la cual
el pueblo, a través de su Asamblea Constituyente y gracias al despertar de los
ciudadanos en general, creó un contrato social en el cual decía adiós al pacto
anterior que era, a su vez, una constitución confesional, católica, monoteísta
y excesivamente conservadora.
Sin
embargo la conquista ciudadana del 91 le dejó abierta la puerta al congreso
para reformar el texto cada vez que quiera mediante la figura de los Actos
legislativos (de este tema hablé ya en otra columna llamada “reformas”).
No
se les puede echar la culpa a los ciudadanos de haber sido tan ingenuos al
abrir la puerta al Congreso para reformar el texto político, al fin y al cabo
la rama legislativa es la que nos representa en el ejercicio del poder
(supuestamente). Lo que no tuvimos en cuenta era que el denominado “congresito” que remplazó al elegido para el
91, no era más que un órgano legislador de unos cuantos años. Las maquinarias
políticas que fueron sacadas del recinto de la democracia para aquella
constituyente ya tenían afilada la maquinaria para volver al poder unos años
más tarde y así modificar la constitución a su antojo como lo han venido
haciendo.
Por
último me gustaría hacer una reflexión más que deja mucho que pensar en relación
con la política nacional.
Un
índice que mide la ‘disciplina’ de los partidos políticos dentro del Congreso, entendida
esta como la toma de decisiones por bancada, arrojó que la gran mayoría de los
partidos son ‘medianamente disciplinados’. Esto quiere decir, que cuando una
bancada de un partido determinado va a votar en relación a un tema como por
ejemplo la Ley de tierras, no existe un consenso real entre los congresistas.
Esto se debe sin duda alguna a la falta de escuelas de formación política
dentro de los partidos políticos, tema muy delicado, pues así las cosas, un
militante del partido Conservador, por ejemplo, podría estar votando a favor
del aborto (tema que obviamente es muy sensible dentro de los lineamientos conservadores),
lo que demuestra que no hay una identificación seria con la ideología de los
partidos. Es por esto que hoy en día vemos personajes como Luis Pérez, que
salió electo alcalde de Medellín por el partido Liberal, y más adelante fue
candidato para el mismo cargo con el apoyo del partido Conservador.
Es
muy importante resaltar el trabajo que está haciendo Congreso Visible,
fundamental para la democracia que haya gente haciendo veeduría de lo que se
hace en política y más aún si es la academia quien se apersona del asunto. Bravo
por la unión Antioquia Visible – Congreso Visible.
Daniel
Duque (@danielduquev)
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