Hoy es polémico lo que pasa con el matrimonio entre personas del mismo sexo, mañana será polémico lo que va a pasar cuando tres hombres se quieran casar, o tres mujeres quieran hacer lo mismo, o cuando la gente quiera salir desnuda a la calle, o cuando el presidente de Colombia haga las cosas bien hechas, bueno, tampoco debemos exagerar, todo tiene un límite, en ese orden de ideas imaginen a Juan, abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y defensor a capa y espada de los derechos civiles, fiel creyente de los derechos de libertad e igualdad consagrados en la Constitución Política y lector fanático de la biblia como literatura, a Pedro, futbolista del Barcelona, hombre joven, simpático y que devenga casi ochenta mil euros al mes y a Martín militar retirado de 45 años de edad que fue coronel de la cuarta brigada del batallón hombres de honor de Baronlandia, enamorados cada uno del otro como si no hubiese un mañana, tan perdidos en dicho sentimiento que hasta se les olvida como se llaman, en donde viven, de donde vienen y para donde van. Con intenciones de conformar una familia y de adoptar niños desamparados de Niggalandia, todos tres defensores de la marihuana, del aborto, creyentes en el pluralismo, en la democracia y hombres sumamente respetuosos y colaboradores del desarrollo de las convicciones ajenas, por ejemplo Martín le permitió a muchos jóvenes no prestar el servicio militar porque su religión no se lo permitía, Pedro por otro lado dona al Vaticano el diez por ciento de los ingresos que recibe en todos sus contratos de publicidad con NIKE y Juan asesora jurídicamente al convento de monjitas de la caridad del barrio en el que vive y a la iglesia del séptimo don del espíritu santo que queda ubicada justamente en frente de dicho convento, ahora los tres están intentando hacer algo de política con el fin de que algún día un amigo que es ministro de educación del país en el que viven les ayude proponiendo un proyecto de ley que permita que se puedan casar cantidades plurales de hombres y mujeres, resta decir que son hombres y que no son perfectos, de vez en cuando no van a misa aunque sean católicos y a veces por ejemplo comen con la boca abierta o salen de casa y dejan las llaves adentro o a lo sumo no se bañan. Pero créanme no han matado a nadie o insultado a alguien o lastimado a alguien o lo que creo es menos importante y que puedo afirmar con tranquilidad porque son mis personajes ficticios y en mi historia ficticia nunca pero nunca han discriminado a alguien por ser como es y por creer en lo que cree, por supuesto el lector sabe que esto no es así en Colombia y no lo critico, pues Colombia es un país con una cultura, con una tradición y con unas creencias bien fundadas en costumbres y valores muy confesionales y religiosas que hacen de Colombia un lugar digno para vivir lleno de respeto, libertad e igualdad, un país ‘COOL’ como dirían tres mis amigos Juan, Pedro y Martín.
Nota: soy anónimo no soy liberal, ni conservador, ni neoliberal, ni gay. Más bien trato de ser apolítico y hoy particularmente jugué fútbol, fui a misa de 6 y nada de lo que les conté me asombra porque lo que si soy es una persona respetuosa.
Anónimo.
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