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lunes, 25 de junio de 2012

¿Dónde quedó la #OlaVerde?


En épocas electorales, la política tradicional saca a relucir sus maquinarias y presenta a los ciudadanos de a pie un espejismo de que todo saldrá bien si resultan elegidos. ¿Las promesas? vivienda para todos, acabar con la guerrilla, educación para todos, salud para todos, megaproyectos de infraestructura a lo largo y ancho del territorio y hasta reforma agraria o política de restitución de tierras.

Sin embargo, en los últimos tiempos la política electoral ha venido sufriendo transformaciones y los jóvenes hemos ido tomando una visión más crítica y profunda (o al menos así lo percibo y espero que sea) respecto al tema. Por este motivo, en las presidenciales pasadas decidimos apoyar una nueva causa, una nueva forma de hacer política, una nueva vía de ver lo público y es por esto que hicimos parte de la famosísima “Ola Verde” y la cual me hace erizar ya que me hace pensar que efectivamente es posible lograr hacer política con decencia, transparencia y de forma ‘fresca’.

Pero no todo fue color de rosa; al final primaron otros intereses, la democracia favoreció a otro candidato, tal vez porque el temor colectivo acerca de la guerra seguía primando, tal vez porque pensábamos que no estábamos lo suficientemente preparados para un gobierno que prefiriera invertirle más a la educación y a la cultura. En fin, el caso es que esa persona que se montó al poder resultó ser igual que todos los políticos tradicionales. Un tipo burócrata, clientelista y que cree que todo se soluciona desde Bogotá. Otro presidente más en la historia del país que no dejará una verdadera huella seguramente.

A pesar de esto, los seguidores de la “Ola Verde” seguimos trabajando en ese gran proyecto político, que tenía unos principios y un norte claro hacia donde apuntar: El “no todo vale”, el respeto por la vida y la transparencia en el manejo de los recursos públicos se convirtieron en insignias de nuestro pensamiento. Logramos reconocimiento por ser defensores del mundo de la legalidad y el futuro que nos deparaba parecía ser muy prometedor.

Una mañana me desperté y como es habitual en mi caso, prendí el computador para revisar la prensa. Oh sorpresa me encuentro en un titular que dice que el partido verde, -ese que hablaba de decencia, transparencia, legalidad, educación- se había adentrado en la ‘Unidad Nacional’ y ahora buscaba cuotas burocráticas en el gobierno que hacía unos meses nos había ganado las elecciones. Desde aquel momento todo cambió en el partido, nos dimos cuenta de que las decisiones se estaban tomando desde Bogotá, que se estaba haciendo un monumento a ese despreciado centralismo que ha marcado la historia colombiana a lo largo del tiempo.

‘Lucho’ Garzón mostró que para lo único que sirve es para dañar partidos, para separar gente, y se rodeó de un equipo que se apoderó por completo del partido. 

Figuras como Sergio Fajardo o Antanas Mockus, fueron obligadas a pasar a un segundo plano dentro del partido, tanto así que obligaron la renuncia del exalcalde de Bogotá. El poder se lo tomaron los que más ‘lamboniaron’ al gobierno de Santos. Hoy ‘Lucho’ se toma fotos con el presidente y alardea que somos parte de una deprimente e inútil ‘Unidad Nacional’, Gilma Jiménez se convirtió en aliada de intereses que nada se identifican con los ideales planteados en un principio y mientras tanto excelentes congresistas como John Sudarsky o Angela María Robledo han sido desterrados del partido indirectamente.

A unos meses de comenzar campañas legislativas, se abre un lugar para replantear el partido, para pensar en lo que estamos buscando, para evaluar el comportamiento que hemos tenido y para hacer un examen juicioso acerca de la coherencia que hemos sostenido con nuestros principios. Esperemos que la “Ola Verde” pueda revivirse y volver a ser lo que algún día fue, yo mientras tanto, soy disidente del partido verde y ya veremos que pasa…

Daniel Duque (@danielduquev)

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