El velo de ignorancia es parte de la teoría de justicia
que ofrece el filósofo norteamericano John Rawls para crear leyes justas y bajo
esta misma analizar las existentes. La teoría consiste básicamente en que toda
ley debería crearse en circunstancias en que el legislador ignore la posición
social que ocuparán, así se supondría que no podría crear leyes que le dieran
ventajas o desventajas a favor de su posición en la sociedad. Como ejemplo plantearemos
la esclavitud de toda persona de raza negra sin excepción, ahí entra a jugar el
velo de la ignorancia, para el legislador ahora existen, en teoría, dos posibilidades:
ser blanco o ser negro. Estas dos posibilidades, crean cuatro nuevas posibilidades:
si se es blanco, nacer en una sociedad donde hay esclavitud hacia la raza negra
o nacer en una sociedad donde no hay esclavitud hacia la raza negra; si se es
negro, nacer en una sociedad donde hay esclavitud hacia la raza negra o nacer
en una sociedad donde no hay esclavitud hacia la raza negra. Como el legislador
ignora si será blanco o negro, lo más “lógico” y “justo” es que debería crear
una ley que beneficie a la peor opción entre la mejor circunstancia, que en
este caso sería nacer negro donde no existiera esclavitud y me refiero a negro
como “peor opción”, no porque en la realidad existan razas mejores o peores, me
refiero a la peor opción el el ejemplo planteado por las circunstancias.
Dicho concepto, lo escuché hace algunos años de un
profesor que nunca dicto la asignatura que se suponía debía dictarme, a mi y a
mi curso, pero en cambio en un semestre me ayudó a convertirme en un ser algo
más racional y coherente, planteándome esta teoría y muchas mas que les aconsejo
leer, como varias teorías de juegos, el velo de la incertidumbre y demás. Como
toda teoría su realización es inusual y difícil, pues no existe legislador, o
por lo menos, no uno que yo conozca, que no sepa su posición social, por lo
cual siempre existirá una influencia sobre la manera de crear las leyes. Sin
embargo, el planteamiento de esto es una invitación a nosotros que somos la
sociedad a ser un poco más reflexivo frente a las leyes que expide a diestra y
siniestra nuestro querido Congreso de la república y frente a las que por
motivos extraños deberían ser expedidas pero simplemente se quedan estancadas
como un triste proyecto de ley. Recordemos que nuestra posición social es
meramente casualidad, como pudimos haber nacido en una hermosa cuna de oro,
también pudimos haber nacido en un basurero abandonados por nuestras madres y
que un policía bachiller nos hubiera rescatado de la muerte. Con el permiso de
John Rawls, me atrevo a usar el velo de ignorancia, yo un homofóbico que
defiende los derechos de los homosexuales abiertamente, sobre un tema, que en
más o menos una docena de países ya es legal, y que hoy por hoy, en el lindo
país que vivo, lo veo muy lejos de ser reconocido legalmente. La adopción entre
parejas del mismo sexo.
Según la teoría un legislador debería realizar este
procedimiento para crear una ley frente a este asunto. Hay dos posibilidades: crecer
con un padre y una madre o crecer en un instituto para huérfanos. Estas dos
posibilidades crean (para este caso) cuatro nuevas posibilidades: Crecer con un
padre y una madre en una sociedad donde los homosexuales puedan adoptar, crecer
con un padre y una madre en una sociedad donde los homosexuales no puedan adoptar,
crecer en un instituto donde los homosexuales puedan adoptar y crecer en un
instituto donde los homosexuales no puedan adoptar. Ignorando donde iba a nacer,
lo más lógico es que el legislador escoja la peor opción en la mejor
circunstancia, crecer en un instituto con la posibilidad que alguien, entre
ellos los homosexuales, te adopten. Soy consiente que este tema, como lo tenia
la esclavitud en su momento, tiene muchas mas variables y muchas posiciones en
contra, como que el niño se volvería homosexual, que se distorsionaría el
concepto de familia, que crecería con un trauma, etc. De los artículos
“científicos” que he leído al respecto, ninguno me ha convencido, ni en mi
concepto probado, que esto fuera a ocurrir. No estoy diciendo que esta teoría
tenga la verdad absoluta y mucho menos que yo tenga la razón, pero creo que es
un inicio para dejar de un lado los argumentos estúpidos y sin bases coherentes
y empezar a plantear argumentos realmente válidos que puedan volver esta
sociedad en una más justa y menos imperfecta. Dejemos el miedo, nuestros
propios perjuicios y el amarillismo a un lado y pensemos qué es lo mejor para
frenar un poco la desigualdad. No todo lo que nos gusta está bien y no todo lo
que odiamos está mal. Usted al igual que yo tampoco tiene la verdad absoluta.
Recuerde, usted pudo haber estado del otro lado por cuestión del azar.
Juan Manuel Hernández
@Juan_Tato
Toda opinión expresada es responsabilidad de su autor y no de El Sancocho Trifásico
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